Foto: sellcell.com

Si bien el debate sobre los beneficios o problemas que generan determinadas tecnologías seguirá abierto, dos investigadores de la London School of Economics han demostrado que la prohibición de los celulares en los colegios favorece al aprendizaje


Richard Murphy y Louis-Philippe Beland analizaron en 2013 las políticas respecto al uso del celular en 91 escuelas de Inglaterra en relación con los resultados de los exámenes nacionales de 130 mil estudiantes de 16 años. El primer dato: 90% de los estudiantes poseían un celular.


Desde la prohibición, las calificaciones mejoraron en un 6,4%, particularmente en los jóvenes de bajos rendimientos que aumentaron su promedio en 14%. En los niveles más altos, por el contrario, estas políticas no generaron un efecto significativo. De esta manera, señalan, “las escuelas podrían reducir significativamente la brecha del rendimiento educativo mediante la prohibición del uso de teléfonos móviles”.


"El impacto de la prohibición de los teléfonos equivale a una hora más de clase a la semana, o a cinco días más de clase al año", dijeron. “Los teléfonos móviles pueden ser una fuente de gran interrupción en los lugares de trabajo y en las aulas, ya que proporcionan a las personas el acceso a los mensajes de texto, los juegos y las redes sociales. Dadas estas características, los teléfonos móviles tienen el potencial de reducir la atención de los estudiantes", se lee en la introducción de trabajo titulado Ill Communication: Technology, Distraction & StudentPerformance.


Sin embargo, ambos autores se han preocupado en señalar que esto no descarta la posibilidad contraria: que los celulares puedan favorecer para la enseñanza si se trabaja una estrategia adecuada.