Foto: Andre Chung/The Washington Post

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en ese país existen más de  600 mil embriones congelados, además de un sinnúmero de huevos crio-preservados y espermatozoides. Tal cifra empieza a representar un problema casi existencial para las clínicas, los familiares e incluso las autoridades del país.


Estos son producto de los procesos de fertilización asistida -que requieren la mayoría de las veces la implantación de más de un embrión- que se realizan en todo el país. El problema, según retrata The Washington Post, aparece cuando los familiares no saben qué hacer con ellos: ofrecerlos a la ciencia, donarlos a otras familias o simplemente destruirlos. Pero un estudio de 2005 encontró que de 58 parejas con embriones sobrantes, el 72% no había tomado una decisión al respecto.


Eric Widra, director médico de Shady Grove Fertility Center, señaló al diario que el entusiasmo de los padres por tener un hijo hace que se deje de lado hasta el final el saber qué hacer con los embriones sobrantes.


Desde que el presidente Barack Obama derogó la prohibición de la investigación con células madre en 2009, ha habido un resurgimiento del interés de la comunidad científica por los embriones donados. Ahora los especialistas espera que, a medida que la fertilidad asistida se hace más común, el sistema judicial implemente las reglas adecuadas de esa tendencia.