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A pesar de las últimas bajas que sufrió el Estado Islámico (EI) en sus niveles más altos y la caída del precio del petróleo que se espera que afecten sus ingresos, el grupo que se ha hecho conocido a nivel mundial por decapitar a “occidentales”, tiene aún ingresos y activos suficientes para mantenerse en pie.


Las cifras que revela la Corporación RAND son reveladoras: solo a través de la extorsión y la “tributación”, el EI es capaz de obtener un millón de dólares al día; los empleados del gobierno iraquí deben cederles la mitad de sus sueldos y las empresas les pagan hasta un 20% de impuestos.


A pesar de que Estados Unidos ha atacado refinerías para afectar los ingresos del EI, estas ya no son una de sus principales fuentes debido a que los precios del crudo han caído hasta 2 millones de dolares por semana. El petróleo con el que cuentan es para su propio uso.


Así como asegura sus ingresos, también ajusta sus gastos al saquear armamento y apoderarse de tierras por la fuerza. Ya que las infraestructuras son un blanco fácil, el Estado Islámico invierte principalmente en salarios -que pueden alcanzar los 10 millones de dólares al mes- e instituciones estatales como la policía, medios de comunicación, tribunales o los reguladores de mercados.


El análisis de las finanzas, publicado por el The New York Times, lo ha realizado la Corporación RAND, una organización que describe su trabajo como “investigaciones para desarrollar soluciones a los desafíos de las políticas públicas para ayudar a que las comunidades de todo el mundo estén más seguras”. La organización es una think tank que forma a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.