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Un veintena de banqueros y otro actores del mercado firmaron un documento que pide “mejorar la estabilidad financiera y reducir el impacto de futuras crisis”. El anuncio, coordinado por el Foro Económico Mundial, cuenta con las firmas de instituciones como HSBC y UBS.


Después de la crisis de 2008 que repercute hasta hoy, las reformas del sistema económico mundial no han representado cambios significativos. Este continúa siendo, como describe El País, “global, hipertrofiado, sobreendeudado, propenso a los riesgos excesivos y, sobre todo, capaz de abrazarse al Estado ya sea para obtener rescates multimillonarios o para reducir la efectividad de las medidas reguladoras”.


Según el documento, titulado El papel de los servicios financieros en la sociedad, los firmantes tienen la intención de “promover” la regulación macroprudencial que describen como "el uso de herramientas prudenciales para limitar el riesgo sistémico y garantizar el equilibrio adecuado entre la estabilidad financiera y el crecimiento económico". Esto para “limitar los riesgos del sistema” y “reducir ineficiencias como el exceso de euforia vinculado a algunos activos, por ejemplo en el mercado inmobiliario”.


“Junto con la política monetaria y la regulación y supervisión tradicionales, los reguladores apuntan hacia una nueva ortodoxia en la que tendrán un papel estelar las políticas basadas en proteger a la economía del sistema financiero y viceversa”, señala el diario español.


Douglas Flint, presidente de HSBC, dijo que “los bancos están abiertos a cualquier receta que permita estabilizar el sistema”. Por su parte Axel Weber, de UBS, advirtió que las políticas macroprudenciales “podrían desempeñar un rol fundamental para dar estabilidad, pero siempre que su gobernanza y sus efectos secundarios potenciales se manejen adecuadamente”.