La nueva ministra de Justicia en Israel, Ayelet Shaked, es objeto de múltiples titulares. Y no solo por ser considerada la diputada más guapa del Parlamento en una reciente encuesta, sino por sus polémicas declaraciones, que la colocan como una de las radicales de derecha más extremas de la política en su país.

Con 39 años recién cumplidos y con solo dos como diputada del Parlamento israelí, la número tres del partido ultranacionalista Hogar Judío es la ministra designada de la que todo el mundo habla. "¿La Sarah Palin de Israel?", se pregunta el diario progresista Haaretz.

Es tanta su radicalidad que hace ver al primer ministro, Benjamin Netanyahu, como un "moderado". Él incluso trató de impedir que Shaked se hiciera con la cartera de Justicia, pero el último acuerdo de coalición alcanzado sobre la hora, y que le dio la llave para gobernar, no le dejó opción.

El nuevo nombramiento supone todo un desafío, si no una paradoja para el sistema legal israelí, sostienen analistas locales.

Y es que Shaked, con un atractivo físico algo aniñado, ha sido una de las más firmes defensoras de una enmienda destinada a limitar los poderes del Supremo y no desaprovecha oportunidad para reclamar más peso para el poder legislativo en detrimento del judicial.

UNA CARRERA POLÉMICA
La hoja de vida de Shaked está plagada de polémicas, como la de ser una secular en un partido religioso, residir en Tel Aviv cuando gran parte de su electorado es colono o defender la prohibición del transporte público en la jornada sabática al mismo tiempo que el alistamiento de los ultra-ortodoxos.

Antes de saltar a la arena parlamentaria fundó My Israel, movimiento que pretende contrarrestar los llamamientos al boicot de Israel y desde el que arremetió contra la inmigración de africanos al país, que considera una amenaza para el Estado judío.

Y no solo su espíritu combativo en el Parlamento, programas de televisión y su especialidad, los foros sociales, la han catapultado hacia el estrellato. Sus declaraciones contra los palestinos -algunas tildadas de "apología del genocidio"-, los inmigrantes indocumentados, la izquierda a la que cree que habría que sumarle el apelativo de "radical", o los medios de comunicación, le han valido una corte de seguidores a la par que detractores.

Con información de EFE.