El último Informe Mundial de la Felicidad de la ONU coloca a Holanda entre los 10 países más felices del planeta. Y hay quienes atribuyen ese logro a una estadística llamativa: la mitad de los holandeses trabaja en empleos part time.

Según una nota de The Economist, Holanda es el país con mayor cantidad de trabajadores a medio tiempo en el primer mundo: 52% en total. En Estados Unidos, en cambio, el porcentaje solo llega al 20%.

Pero esa estadística arroja un dato a tomar muy en cuenta en cuestión de género: el 26,8% de hombres son los que trabajan en empleos part time, mientras en el caso de las mujeres es el 76,6%.

Entre las principales razones de esta enorme desigualdad está que, a diferencia de otros países, pocos hombres holandeses tuvieron que enrolarse en las grandes guerras del siglo XX. Ello motivó que las mujeres no tuvieran que comenzar a trabajar en las industrias, como sí lo hicieron francesas o polacas, por ejemplo.

Con el correr de los años, esa cultura de trabajo se mantuvo. Además, la buena situación económica permitía a las familias subsistir con un solo sueldo (el del padre) y, por si fuera poco, el Estado brindaba subsidios para que las mujeres pudieran quedarse en casa a cuidar a los niños.

¿Y LA EMANCIPACIÓN FEMENINA?
La situación cambió a fines de los ochenta, cuando el gobierno entendió la necesidad de que más mujeres se integren al mercado laboral. Debido a las ya mencionadas tradiciones culturales, esto se dio paulatinamente, con empleos de medio tiempo que permitieran no descuidar las tareas del hogar.

Y aun cuando un buen sector de la población defiende la comodidad de trabajar menos de 36 horas por semana, hay otras cifras que dan cuenta de cierto descontento. Por ejemplo, hasta poco antes de la crisis financiera europea, menos del 10% de holandeses a medio tiempo deseaba trabajar a tiempo completo. Hoy, esta cifra llega casi al 25%, una tasa mucho más baja que en otros países, pero que registra un incremento considerable.