Ahorrar para un viaje, para un carro, para un departamento. Seguir una diplomatura o una maestría. Empezar a ir al gimnasio. Estas son decisiones que requieren de dinero, claro está, pero también planificación y voluntad. Es común que uno acabe postergando estas metas y sea víctima de la procrastinación. Afortunadamente hay estudios que proponen soluciones.

Una investigación de Psychological Science señala que esto es consecuencia de que las personas optan por satisfacer lo que su "yo presente" quiere, por encima de las necesidades de su "yo futuro". A partir de esta premisa, los investigadores buscaron formas para hacer más cercana la conexión entre ambos niveles y concluyeron que pensar en función a días –y no en meses o años– genera la sensación de que los sucesos futuros están más cerca.

Por ejemplo, los investigadores le dijeron a los participantes de un experimento que imaginen que acababan de tener un hijo el cual debería ir a la universidad en 18 años o 6.570 días. Quienes recibieron la instrucción en función a días afirmaron que empezarían a ahorrar hasta cuatro veces más pronto que aquellos cuya meta estaba trazada en años.

Así, como señala The Atlantic, pensar los eventos futuros en función a días hace que una persona se preocupe más por su "yo futuro" que, al fin y al cabo, tiene los mismos deseos y necesidades que el actual.