Quizá es la economía peruana, que a pesar de la desaceleración, sigue luciendo atractiva para los extranjeros que llegan al Perú en busca de trabajo. De acuerdo con cifras publicadas por el INEI, por ejemplo, en enero se alcanzó un pico: los ingresos al país de extranjeros con calidad migratoria de trabajador fueron de 4.739, cifra mayor en 13,3% que el mismo mes del año pasado.

Según nacionalidad, los extranjeros que llegaron al Perú para trabajar fueron de Chile 16,5%, Colombia 15,8%, Argentina 10,5%, España 10,3%, Brasil 7,4%, Ecuador 6,2%, EE.UU. 5,4%, Bolivia 4,5%, Venezuela y China, 3,1% cada uno, México 1,9%, Italia 1,6%, Canadá 1,3%, Japón 1,2% y otros países 11,2%.


Probablemente algunos consideren esto una amenaza para los trabajadores peruanos. Sin embargo, para conseguir la calidad migratoria de trabajador, los extranjeros tienen que pasar por un proceso engorroso y limitativo. 

En primer lugar, de acuerdo con el abogado Sergio Vargas Crimi, socio de Nicolini & Vargas-Crimi Abogados, quienes intentan ingresar al Perú como trabajadores suelen tener poca información, lo que los lleva a tomar decisiones equivocadas. "Muchas veces, el extranjero va a Migraciones y en lugar de ser adecuadamente informado, le dicen que la opción que tiene es contar con la calidad migratoria de inversionista", afirma. Con dicha categoría, solo es posible invertir en capital en una empresa que podría crear. "Lo más irónico y contradictorio que esta calidad migratoria no te permite trabajar. Tampoco puedes firmar documentos de índole tributario o aduanero.", señala. 

El canal regular exige que el migrante cuente con una oferta de trabajo formal. Sin embargo, muchas veces el extranjero que llega al Perú viene a explorar oportunidades o a hacer un negocio. Quienes cuentan con un ofrecimiento laboral son una minoría, afirma Vargas-Crimi. El camino por el que algunos suelen optar es la creación de una sociedad anónima cerrada en Perú, que luego se convierte en la empresa que contrata al extranjero –que a la vez es el dueño, junto con un socio peruano– y así consigue la calidad migratoria de trabajador. Cualquier cambio de centro de trabajo que eventualmente pueda tener implicará la disolución del contrato, lo que tiene que ser comunicado a la Superintendencia Nacional de Migraciones.

Otra alternativa es optar por la calidad migratoria de profesional independiente, que también cuenta con sus propios escollos. Esta se dirige únicamente a los egresados de universidades y demanda un título, de ser el caso, homologado y traducido al español, y siempre convalidado por una universidad peruana. Luego toca inscribirse en un colegio profesional. "Si el profesional recién llega y no tiene su título convalidado no va a poder colegiarse. Primero, tiene que obtener la convalidación de su título y después solicitar su cambio de calidad migratoria de turista a profesional independiente y recién colegiarse", afirma Vargas Crimi sobre el largo proceso que un profesional independiente extranjero tiene que atravesar. Quienes tengan estudios técnicos, no pueden acogerse a esta calidad migratoria.

Aunque sí hay extranjeros que cuentan con facilidades. Es el caso de los argentinos, que por un convenio bilateral pueden acceder a la calidad migratoria de trabajador con mayor facilidad, así cuenten con la visa de turista vencida. De otro lado, los españoles incluso están eximidos de los porcentajes limitantes en las empresas (solo el 20% de trabajadores puede ser extranjero). "Por el tratado de doble ciudadanía, incluso el tipo de contrato no es de extranjero, sino de nacional", señala Vargas-Crimi.