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El sueño de la casa propia va quedando en el pasado según la tendencia de distintos países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia o Irlanda.


En Gran Bretaña, tras el gobierno de Margaret Thatcher que aceleró la propiedad privada, alcanzó un 69% en 2001. Hoy la cifra descendió a 64%, mientras que el alquiler aumentó, lo que llevó a que este tema sea uno de los tratados en las últimas elecciones del país.


En Estados Unidos, con la misma lentitud, las casas propias cayeron 6%, alcanzando la cifra más baja en veinte años: 63%. En Australia la historia se repite: del 70% en el año 2000, ahora es de 67%. Igual Nueva Zelanda: de 53% en 2006 a 49% en 2013. Irlanda: de 80% en 1991 a 71% hoy en día.


Las estadísticas, para el diario The Telegraph, ponen en debate las fórmulas del mercado inmobiliario: las intervenciones en el mercado y el papel de los consumidores. También sobre cuál es el efecto que causa en este sector los cambios demográficos, los patrones de trabajo, la migraciones, el aumento de divorcios, las nuevas tecnologías y las tasas interés a nivel mundial.


Por su parte, Japón, Francia y Alemania han mantenido una estabilidad en los últimos años, lo que deja en suspenso si la caída de las compras inmobiliarias familiares son un tendencia mundial. Si las investigaciones demográficas que señalan que en los próximos años el número de habitantes disminuirá, sobre todo en los países desarrollados, las empresas dedicadas a las ventas de casas enfrentarán un panorama aún más difícil.