Entre el 2005 y el 2013, el principal socio comercial de América Latina invirtió US$102,000 millones en la región en préstamos. Foto: EFE

China, la segunda mayor economía del mundo, no descansa en su sueño de expansión y consolidarse como el único que puede hacer tambalear a las grandes potencias –y a todos los mercados financieros–. Y mientras el año pasado EEUU, Rusia, Alemania e Inglaterra estaban enfrascados en lo que ocurría en Ucrania y Siria, China intensificó su dedicación a América Latina, que le resulta ser un buen aliado y una mejor plaza para sus inversiones. En el 2014, su canciller estuvo de gira en Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina. Ahora le toca a los 'liberales'. La próxima semana el primer ministro chino, Li Keqiang, visitará Chile, nuevamente Brasil, Colombia y Perú (del 18 al 26 de mayo). Así, China pretendería reducir su exposición a los problemas financieros de sus aliados políticamente estratégicos: Venezuela y Argentina.


Para el principal socio comercial de Latinoamérica, la región es una interesante vitrina para sus empresarios. En enero pasado, el presidente Xi Jinping anunció que China invertirá US$250,000 millones en América Latina durante la siguiente década.  


Como se sabe, Venezuela ha recibido más de US$50 mil millones, pero las autoridades chinas están cada vez más preocupadas por el modelo de entregar financiamiento a cambio de commodities, según Li Renfang, analista de Latinoamérica en la Universidad Suroeste de Ciencia y Tecnología, en Sichuan. "Creo que sería más seguro para China prestar el dinero a gobiernos de centroderecha", dijo al diario británico Financial Times (FT).


Brasil

Según el diario brasileño Valor, el funcionario asiático llegará a este país con una lista de casi 60 proyectos de inversión, obras de infraestructura e instalaciones industriales que sumarían US$53,000 millones. En el sector energético, China evalúa 27 proyectos que sumarían hasta US$33,000 millones, incluida la segunda fase de la hidroeléctrica de Bello Monte, otro complejo hidroeléctrico y una termoeléctrica.

Para Brasil, la oferta de inversión llega en momentos en que hay dudas sobre la capacidad de financiamiento del sector público a las obras de infraestructuras necesarias para la reactivación económica.


Al sector industrial, en tanto, se destinarán US$4 mil millones, con obras que ya están en curso y otras que están en etapa de planificación. En el área de infraestructura y logística hay nueve proyectos que suman cerca de US$16 mil millones. La inversión de US$7,500 millones en líneas férreas (incluidas líneas de metro) es la prioridad para el gobierno de Rousseff.


Perú

El Perú tiene cada vez mayor interés para el gigante asiático. Sin duda, lo más sonado el año pasado fue la compra del proyecto Las Bambas, la mayor mina de cobre peruana, por parte de la estatal China Minmetals, que ofreció a la suiza Glencore Xstrata US$5,850 millones.


Con proyectos por US$19 mil millones, la inversión china representa un tercio de los nuevos proyectos mineros en el Perú, incluidas las minas de cobre Toromocho y Las Bambas. Como se recuerda, a finales del año pasado la empresa petrolera estatal china CNPC (Corporación Nacional de Petróleo de China) compró el negocio peruano de la petrolera brasileña Petrobras por US$2,600 millones.


Brasil-Perú

La construcción de vías férreas es también una prioridad para las autoridades chinas. El proyecto más importante es la línea ferroviaria que unirá a Brasil con el Perú, cruzando la cordillera de los Andes, y que permitirá que el mineral de hierro y la soya brasileñas sean embarcados por puertos peruanos hacia Asia, y con ello evitar el paso por el canal de Panamá.


Los contratos ferroviarios internacionales son una prioridad política para Beijing, pues las exportaciones son una solución a su sobrecapacidad en los servicios de acero, ferroviarios, de construcción e ingeniería a medida que la economía se desacelera. Hasta ahora, se han propuesto proyectos en Tailandia, Indonesia y Asia central, según datos de FT.


En el caso del tren que cruzará los Andes, los costos del proyecto se calculan entre US$4,500 millones y US$10 mil millones, y unirían a Brasil y Perú a través del Amazonas. La ruta, sin embargo, podría enfrentar oposición de activistas medioambientales e indígenas. Otra alternativa es cruzar los desiertos del sur del Perú, lo que incluiría a Bolivia, pero implicaría además grandes inversiones portuarias en esa zona del país.

"Hemos tenido intercambio comercial, pero nos falta mayor inversión", dijo a FT Chen Taotao del Centro de Estudios sobre la Administración de China-América Latina de la Universidad de Tsinghua. "Las empresas chinas están crecientemente interesadas, así es que tiene sentido construir lazos de liderazgo".


Colombia

Al presidente Juan Manuel Santos le interesa la visita del funcionario chino, pues hasta el momento Colombia ha recibido un total de US$1,700 millones de inversión china (exclusivamente para el desarrollo de proyectos de energía), un monto todavía bajo.


Colombia exporta café y aceites a muchos países, pero China no es su cliente, pues puede conseguirlos en Vietnam e Indonesia, respectivamente. Sin embargo, le puede resultar beneficiosa la alianza que existe entre China y la región, ya que si crecen las exportaciones de los otros países latinoamericanos, estos mercados se fortalecen y se vuelven más dinámicos, y Colombia podría aprovecharse de esa mejora de oportunidades.


Chile

Durante los últimos cuatro años, la inversión china en Chile ha alcanzado unos US$500 millones, básicamente en cobre, pero el gobierno de Michele Bachelet es optimista y confía en que ese monto aumente desde este año, sobre todo en energía, manufactura, infraestructura y el sector financiero. 


De acuerdo con cifras de la Cepal, desde el 2010 las inversiones chinas anuales en la región llegan a US$10 mil millones. En el 2014 hubo un aumento de 71% en préstamos de bancos chinos que totalizaron US$22 mil millones. Con US$8,600 millones, Brasil fue el que más préstamos recibió, seguido de Argentina (US$7 mil millones) y Venezuela (US$5,700 millones).