Foto: Reuters/Stringer

El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no solo abre nueva opciones para los cubanos. La visita a la isla del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en abril, afinó los acuerdos que se están estableciendo entre el Instituto del Cáncer Roswell Park y el Centro de Inmunología Molecular cubano.


El trato firmado se centra en la posibilidad de realizar ensayos clínicos en Estados Unidos con Cimavax, la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón. Se trata de un medicamento (no una cura) que trabajo el centro cubano durante veinticinco años antes de que el Ministerio de Salud lo pusiera a disposición gratuitamente en 2011. A 2008 se comprobó que los pacientes que recibieron la vacuna en Fase II vivieron un entre cuatro y seis meses más que los que no lo recibieron. Cada aplicación, según datos brindados por la página Wired, le cuesta al gobierno cubano un dólar.


Cimavax es producto del Frente Biológico que creó Cuba para hacer frente a la fiebre del dengue que afectó a casi 350 mil cubanos en 1981. Su primer logro, que el mismo medio lo describe como “inesperado”, fue la producción de una proteína importante para el sistema inmune: el interferón. Proteína que se aplicó posteriormente a los tratamientos de la  meningitis B y la hepatitis B, así como para los trasplantes de riñón.


Sin embargo, la medicina aún requiere mayores estudios clínicos debido a que la medicina se hace a partir del veneno del animal rhopalurus junceus, también conocido como escorpión azul o escorpión colorado de nombre. Este animal, según el diario The Washington Post, se acredita a historias milagrosas que aún esperan estudios científicos. Esto podría cambiar si el Roswell Park da el visto bueno para iniciar los trabajos. 


Países como Canadá y Japón ya iniciaron pruebas con Cimavax, pero recién con el restablecimiento de la relaciones con Estados Unidos, este tiene la posibilidad de iniciar sus propias investigaciones.