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Incidentes en el Mar de Irlanda que afectan a barcos de pesca aumentan la tensión entre la OTAN y Rusia. Las sospechas sobre los incidentes han recaído sobre Rusia que viene midiendo la capacidad de defensa aerea y marítima de la alianza a raíz de las diferencias que mantienen respecto al conflicto en Ucrania.


En menos de un mes, dos barcos han estado a punto de ser volcados debido a distintas maniobras militares en la zona. Ya en los últimos meses Gran Bretaña tuvo que usar aviones para vigilar las maniobras que bombarderos rusos realizaron en el aire.


Incidentes similares en Suecia, Finlandia, Noruega y países cercanos al Mar Báltico, han puesto en debate la capacidad de algunos miembros de la OTAN para defender el cielo y mar que les pertenece. El año pasado la Armada de Finlandia tuvo que soltar unas cuantas cargas como advertencia a un submarino (presuntamente ruso) descubierto en la costa.


En noviembre la Red Europea de Liderazgo, dedicada a temas de seguridad, detalló cuarenta incidentes parecidos en Europa durante los ocho meses previos a los conflictos militares entre Rusia y Occidente.


El aumento del presupuesto militar ruso es otro de los factores claves que señalan algunos especialistas en defensa citados por el The New York Times. A ello se suma el cuestionado desfile militar realizado en la historia de Rusia a raíz de la conmemoración de la victoria aliada sobre la Alemania nazi.