Hoy se supo que Syngenta, el más grande productor de agroquímicos del mundo, rechazó una propuesta de compra por parte de su rival Monsanto. La transnacional de semillas había ofrecido US$ 45.000 millones por la empresa suiza, sin embargo, esta afirmó que el monto subvaluaba a la compañía y que además la fusión habría tenido muchos riesgos. Syngenta de todas formas se vio beneficiada con esta movida, pues el valor de sus acciones alcanzó el pico más alto registrado en más de 14 años. De haberse concretado, esta fusión habría convertido a Monsanto en el productor de semillas transgénicas y agroquímicos más grande del mundo. 

Monsanto es una corporación controversial que ha sido acusada de biopiratería, de enjuiciar a campesinos en diversos países, de poner en riesgo el suministro de alimentos en el mundo y de representar una amenaza contra la biodiversidad. En Estados Unidos, el 90% del maíz y el 80% de la soya cultivada proviene de semillas transgénicas producidas por Monsanto. En Argentina, el 56% de la tierra cultivada tiene soya transgénica. En dicho país, ha habido protestas en contra de la transnacional y sus planes de expansión. Se critica mucho la postura favorable del gobierno argentino con Monsanto.

En Brasil, más de 40 millones de hectáreas están sembradas con soya, maíz y algodón transgénico. Y también hay rechazo. En el 2012, la Federación Agrícola de Matto Grosso presentó un recurso para solicitar la caducidad de las patentes de la soya RR (Round Up Ready, producida por Monsanto) y suspender el pago de regalías que los campesinos hacen a la transnacional por el cultivo de sus semillas. Años antes, sindicatos agrícolas de Río Grande do Sul presentaron recursos similares.

¿Y EN PERÚ?

La moratoria vigente prohíbe el cultivo de transgénicos en el Perú hasta el 2021. Pero Monsanto ha estado rondando el país desde hace varios años. En el 2007, la reunión de Rafael Aramendi, gerente de recursos gubernamentales de Monsanto para América Latina, con el entonces presidente Alan García, generó suspicacias. Solo se supo que el ejecutivo de Monsanto buscaba transmitirle a García los beneficios del cultivo de transgénicos en la región. Pero ese no habría sido el único intento por promover estos productos.

Un cable de Wikileaks del 2008 afirma que la Embajada de Estados Unidos habría impulsado varias acciones de incidencia para promover el cultivo de transgénicos en el Perú. El documento confirma el interés de Monsanto y otras firmas de plantar transgénicos en el país. Detalla además que la Embajada estuvo en contacto constante con funcionarios del gobierno peruano para promover la biotecnología. A través de la división encargada de asuntos agrícolas (Foreign Agricultural Service, FAS), envió a peruanos a foros internacionales sobre biotecnología, trajo a dos académicos para explicar los beneficios de la biotecnología a funcionarios públicos, pero también a universidades, ONG, y el Congreso. Finalmente, la FAS apoyó la creación de la primera ONG sobre biotecnología en el Perú: PeruBio.

De acuerdo con la página web de Monsanto, la transnacional tiene una filial en Perú: Seminis. En enero del 2013, más de 100 trabajadores de esta empresa marcharon demandando mejoras laborales (según Sunat, Monsanto Perú SAC hoy cuenta con 1.720 trabajadores). Seminis tiene un fundo en Ica y en este video y en esta entrada del blog de Monsanto (2011) se detalla lo que hace. Según especialistas consultados, al existir la moratoria, solo pueden dedicarse a comercializar semillas híbridas, no transgénicas. Sin embargo, hay otros más escépticos, como el congresista Jaime Delgado, uno de los impulsores de la ley de moratoria, quien afirma, en conversación con PODER, que "nadie sabe qué es lo que harán allí.

Como sea, está claro que Monsanto sigue con los ojos puestos en la expansión global, y, moratoria o no, el Perú es parte de sus planes.