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Los riesgos de ejecución que representaba la compra de Syngenta AG por parte de Monsanto acabaron con las intenciones de formar la empresa más grande de la industria agroquímica.


Según datos compilados por Bloomberg se trataba de una de ofertas más caras de la industria. Sin embargo, Syngenta argumentó que la oferta era baja en comparación con los beneficios que daría la fusión a Monsanto. Se sumaron también dudas sobre el ajuste estratégico, la posibilidad de un antimonopolio y la ubicación de la sede principal. Monsanto, se especula, veía la posibilidad de trasladar su sede a Suiza para pagar menos impuestos. Analistas además han señalado que ambas empresas tienen culturas corporativas distintas, lo que hubiera aumentado la posibilidad de ineficiencias.


El acercamiento de la proveedora de productos químicos para la agricultura a la que es una de las principales líderes de venta de semillas se inició hace un año y la oferta final llegó a 45 mil millones de dólares y 484 dólares por acción. Así, las acciones de la empresa suiza alcanzaron su mayor valor en 14 años en Zurich, alzando el valor de la empresa a casi 40 mil millones de dólares. Monsanto, por su parte, aumentó 0,4% en Nueva York.


Hace una semana, miembros de Monsanto aseguraban que con la unión de la empresas se tendría una “posición única para ofrecer una completa gama de soluciones integradas a los agricultores”. Pero hoy un anuncio oficial de la empresa puso final a esta negociación: "El consejo de administración en conjunto, con sus asesores legales y financieros, ha llevado a cabo una revisión exhaustiva de todos los aspectos de la oferta de Monsanto y ha determinado por unanimidad rechazar la propuesta de Monsanto, ya que no está en los mejores intereses de Syngenta, sus accionistas y sus grupos de interés".