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El más pequeño de los dos sindicatos ferroviarios de Alemania llevará a cabo desde hoy lunes el paro más grande de este sistema de transporte en la historia del país. El país emblema de la estabilidad económica europea ve así su imagen amenazada.


La principal demanda del Sindicato Alemán de Maquinistas -Gewerkschaft Deutscher Lokomotivführer- (GDL) es el aumento salarial de 5% y la reducción de una o dos horas, según distintos medios, de la jornada de trabajo, que actualmente es de 39 horas. Para ello han llegado hasta esta, su octava huelga desde enero. Según la Federación de la Industria Alemana, la última de estas paralizaciones le costó a Alemania 111 millones de dólares al día y la incomodidad de 5,5 millones de pasajeros, cita el portal Deutsche Welle.


Esta vez serán seis días de huelga que comienzan hoy lunes a partir de las 3 de la tarde (hora alemana) con los trenes de mercancías y se extenderá a los de pasajeros desde el martes a las 2 de la madrugada. Esto afectará a casi 30 millones de trabajadores alemanes que se trasladan entre 10 y 50 kilómetros diariamente para ir a trabajar, según el diario El Mundo.


El líder del sindicato, Claus Weselsky, señala que solo se sentara a negociar con el gobierno si se garantizan resultados para los trabajadores ferroviarios pues, asegura, los meses de negociaciones con Deutsche Bahn, la empresa privada que tiene a su cargo la líneas ferroviarias del país, no han sido fructíferas. Estas se habían centrado en las horas de trabajo y el salario. La última oferta de la empresa había consistido en un aumento salarial de 4,7% desde julio y un pago único de mil euros a cada maquinista.


El diario alemán deja entrever que “el punto clave de la discordia es que GDL quiere el derecho de representar de forma independiente alrededor de 17.000 trabajadores de trenes en otras posiciones”.


El gobierno se ha pronunciado a través del vicecanciller y ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, quien ha cuestionado si son equiparables las demandas del sindicato con la cantidad de personas que se verán afectadas. “En lugar de paralizar Alemania, necesitamos negociaciones serias”, dijo.


Otros, como el vicepresidente del grupo parlamentario democristiano, señalaron que el sindicato se ha convertido en “un riego para Alemania como sede económica y empresarial”, según recoge el diario español.