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Las relaciones están tensas entre la Unión Europea y algunas empresas digitales de nivel global. La falta de un sistema de regulaciones que abarque a los 28 países que conforman la alianza ha puesto en entredicho algunos aspectos, sobre todo cómo y dónde empresas como Facebook y Google pagan sus impuestos y a quién responden por sus políticas de protección datos. 

La última movida la ha hecho el jefe las políticas públicas de la sede europea de Facebook, Richard Allan. En un artículo publicado en el Financial Times ha señalado que, ante las presiones para cumplir con cada una de las diversas normativas de los países, los principales perjudicados podrían ser los usuarios, para quienes no estarían disponibles las últimas funciones de la plataforma o lo estarían de manera reducida. "Para las compañías de Internet, las regulaciones nacionales supondrían obstáculos serios. Los costes de Facebook se incrementarían, y los usuarios de Europa recibirían la llegada de nuevas funcionalidades con más retraso, o directamente ni llegarían", ha escrito. Y ha aclarado, que esta es la posición de la institución. 

Hasta ahora la red social se atenía a las regulaciones de Irlanda, ya que su sede europea está ubicada en Dublín, pero desde hace unos meses se enfrenta a diversidas investigaciones en Holanda y Alemania por estos casos. La carencia de un sistema de regulación que abarque todo Europa obliga a que las empresas que trabajan en toda la zona, tengan que adaptarse a más de veinte sistemas de regulación distintos. Allan ha advertido que ello, además, podría impedir que nuevas startups dejen de lado sus proyectos y ha recordado a los países uno de los principales objetivos de la UE: "El proyecto de la integración europea [...] se fundó sobre un importante principio: eliminar las barreras que mantienen a la gente separada y hacer que la vida sea más fructífera. Algunas autoridades de la UE parecen haber olvidado esta máxima".

Pero la UE no lo ha olvidado. El primer punto que se tratará en la reunión Agenda Digital para el 2020, que se realizará en Lisboa en mayo, es la creación de un "mercado único digital", a pedido, justamente, de distintas operadoras. Hace unos días, el Wall Street Journal aseguró haber tenido acceso al borrador de la creación de un nuevo organismo regulador dedicado exclusivamente a fiscalizar a dichas compañías. El documento revelaba el interés de la unión por las plataformas digitales que se estaban transformado en "supernodos" que podrían ser de importancia para la economía. La "falta de transparencia" actual, por el contrario, "ponen a toda la economía europea en riesgo". 

El borrador se habría preparado en febrero de este año y para su aprobación tendría que pasar, primero, por la Comisión Europea y, luego, por el Parlamento Europeo. En la reunión de mayo habrán novedades y nuevos puntos sobre los cuales la UE y las grandes empresas digitales tendrán que negociar. La creación de un mercado único digital puede ser solo el inicio de un debate sobre cuáles son las condiciones que finalmente se propondrán.