Tuvieron que pasar 15 años para que el índice del Nasdaq –el mercado de valores tecnológico de referencia– alcance un nuevo pico tras la explosión burbuja de las puntocom ocurrida el 2000. Aquel año, antes del colapso, el indicador llegó a 5.048,62 el 10 de marzo. Ayer, la cifra fue de 5.056,06. Y dadas las circunstancias actuales, es probable que esta situación se mantenga sin el riesgo de las pérdidas millonarias registradas en el 2000.

Entre 1996 y los primeros meses del 2000, el Nasdaq creció de manera excepcional. El valor del índice llegó a quintuplicarse, mientras el Promedio Industrial Dow Jones apenas se duplicó en el mismo periodo. A la vez, por las expectativas creadas, muchas empresas tecnológicas empezaron a surgir en San Francisco y Silicon Valley mediante el financiamiento de millonarios que apostaban por su éxito. Pero la emoción duró poco. Los inversionistas que arriesgaron su dinero en las puntocom perdieron millones. Casi todas las ganancias acumuladas durante la segunda mitad de los noventas se hicieron humo en 30 meses y el Nasdaq se hundió a 1.114,11 en octubre del 2012. 

En el 2000, el índice Nasdaq estaba compuesto principalmente por empresas de software y microchips como Microsoft, Cisco, Intel, Oracle y Sun. Yahoo era la sétima más importante. Mientras que Amazon ocupaba el puesto 41 y Apple, el 45. Google recién empezaba a surgir. 

La composición actual del Nasdaq explica parte importante de su revitalización. Hoy, la empresa más importante es Apple, le sigue Google y Amazon ocupa el cuarto lugar en tamaño. Intel y Cisco siguen ocupando lugares importantes, pero también empresas de telecomunicaciones e incluso de biotecnología. Analistas señalan que esto se debe a que ahora hay ganancias reales que provienen de empresas de crecimiento sostenido. 

Un analista de Nasdaq, citado por Business Insider, afirma que esto se debe también a la masificación de los smartphones y, en general, la revolución de internet y las telecomunicaciones. Otro factor importante serían las bajas tasas de interés mantenidas por la Reserva Federal, lo que permite financiamiento más barato.